
Encerrado en una habitación de madrera un aliento azul depura el aire, sintonizando un olor a limon que acaricia mi nariz...¡que extasis!, no me queda más que impedir que se valla...por que empece leyendo las historias de un león vomitona que bailaba slam y veanme aquí...sentado a medio caer...con el amanecer asechando mi espalda y mis pies congelandose sin que yo diga una sola palabra gracias a que solo se abre para recibir los embates de un vaso cargado de armonia hecha alcohol...adornado con una tapadera que por cierto no enuentro y que seguramente mañana retumbara con sus machacantes golpeteos de perdición...
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